Muchas personas relatan que en las comidas principales comen más bien poco, sin embargo entre horas o bien cuando llegan a casa después de una intensa jornada laboral es la que les empuja a picotear constantemente. Este tipo de hambre, que yo lo denomino "hambre emocional o irreal", es aquel provoca un efecto muy similar al hambre fisiológico, es decir, la persona padece una sensación tan parecida al hambre real, que le resulta difícil controlarlo. Se trata de ese trozo de chocolate al terminar de comer o antes de acostarte, esa galleta con el té o esas tortillas de arroz con chocolate frente al ordenador después de haber desayunado.